El primer paso de cara a un intercambio real.

El deseo de realizar un intercambio de parejas raramente surge en una pareja a un tiempo a no ser que se conozcan ya previamente y sepan de sus gustos. Lo habitual es que sea uno de los miembros quién se lo proponga al otro, siempre con ciertos reparos porque teme la reacción que pueda tener.

Con frecuencia, la parte que no se había planteado este tipo de actividades siente un cierto rechazo inicial a la idea. Son muchos los pensamientos que se llegan a cruzar por la cabeza de alguien a quién se le propone este juego: ¿será que no le satisfago totalmente? ¿Es una manera de decirme que quiere una relación abierta? ¿Y si no estoy a la altura en algo así? ¿Cómo me sentiré al ver a mi pareja con otra persona?

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Un ensayo en un ambiente controlado.

Es normal que todas estas dudas y preguntas hagan su aparición y aquí entra en juego la mano izquierda que se tenga a la hora de responderlas. Es importante tener mucha empatía y entender que la pareja pueda sentirse amenazada o incluso no entender inicialmente que lo que se le propone no es una infidelidad, sino un juego controlado en el que los dos tomarían parte.

Si la persona se muestra totalmente reticente quizás sea el momento de plegar velas y plantearse si se desea continuar con la relación sin que haya este tipo de juegos o si el morbo es más importante que lo que se tiene en común con la otra persona.

Pero si la actitud es abierta, quizás sea el momento de proponerle un juego en un ambiente controlado para que pueda probar qué es lo que se siente sin tener que arriesgarse totalmente y exponerse a algo que no sabe cómo le va a hacer sentir.

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Una tercera persona en juego.

Una buena idea es recurrir a un chat erótico con WebCam para jugar ambos con una tercera persona, un paso previo antes de un intercambio. Dado que la persona no está delante el juego se puede cortar rápido y en cualquier momento si no se disfruta o algo hace que alguien se sienta incómodo.

Con la cam se puede conseguir un ambiente morboso y de juego que puede hacer que nazca el deseo de ir un poco más allá y tener una experiencia real. Eso sí, siempre con calma y quizás jugando más de una vez ya que lo importante es que ese deseo nazca de verdad y nada se haga solo por complacer al otro.

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